El salmorejo cordobés, un lujo: el precio del tomate se dispara

La inflación y el conflicto en Oriente Medio han encarecido los productos de huerta, afectando la elaboración de este plato tradicional.

Imagen genérica de tomates frescos en un puesto de mercado.
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Imagen genérica de tomates frescos en un puesto de mercado.

El tradicional salmorejo cordobés, antes un plato económico, se ha transformado en un lujo debido al drástico aumento del precio del tomate y otros productos de huerta en Córdoba.

La escalada de precios en los alimentos de huerta, especialmente el tomate, ha provocado que la elaboración del salmorejo cordobés sea ahora significativamente más costosa. Este incremento se atribuye, en parte, al conflicto en Oriente Medio, que ha encarecido fertilizantes y combustibles, impactando directamente en el sector primario.

"Voy a poner un estofado de ternera que me va a salir más barato que el salmorejo."

una clienta
Los precios del tomate han alcanzado picos de hasta cuatro euros el kilogramo para variedades como el tomate pera, y hasta siete euros para el tomate rosa, cuando habitualmente rondaban los dos euros. Esta situación ha generado preocupación entre los consumidores, que reducen la compra de este producto básico.
El sector hostelero de Córdoba también se ha visto afectado. Mientras algunos establecimientos han ajustado los precios de su salmorejo, otros han optado por mantenerlos, asumiendo una reducción en sus márgenes de beneficio. La esperanza es que los precios se estabilicen pronto para evitar futuras subidas.

"Ha subido el coste del plato una barbaridad, pero no podemos estar cambiando la carta cada dos por tres y luego, si el precio baja, bajarla. Hemos asumido ese coste y seguimos con los mismos precios no ganándole lo que tenemos que ganarle."

el chef de un restaurante
La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de Córdoba (Asaja) ha señalado que el campo cordobés enfrenta desde hace años un aumento considerable en los costes de producción, incluyendo fertilizantes, fitosanitarios y energía. Además, la inestabilidad climática y la escasez de producto por el fin de la temporada de invernaderos contribuyen a la subida. La asociación también denuncia un desequilibrio en la cadena alimentaria, donde el agricultor no siempre recibe los precios elevados que paga el consumidor final.