La apertura de El Pimpi en Marbella el año pasado representó un desafío significativo: trasladar la esencia rústica de una institución tan arraigada en Málaga a un entorno de lujo. Sin embargo, la iniciativa ha demostrado ser un éxito, conservando la autenticidad que caracteriza al establecimiento original.
El nuevo local en Marbella ha sabido recrear la atmósfera de su predecesor, incluyendo la emblemática pared de barriles de jerez y una colección de carteles antiguos de feria. Destaca la ausencia de motivos taurinos en estos carteles, una elección que parece pensada para una audiencia internacional contemporánea.
La oferta gastronómica de El Pimpi Marbella se mantiene fiel a los clásicos españoles, con platos como el gazpacho, las croquetas y una selección de quesos artesanales. Entre las propuestas más elogiadas se encuentra el ajo blanco, una sopa fría de almendras y ajo, que se presenta con un sorbete de maracuyá y semillas de girasol para un toque innovador. Los mariscos frescos y la presa ibérica también son puntos fuertes de su menú.
La experiencia se complementa con una extensa carta de vinos, que incluye opciones como el Cloe Chardonnay de Ronda, y un servicio excepcional, acorde con el estándar de un hotel de cinco estrellas. La clave del éxito reside en la simplicidad y la calidad inquebrantable de los ingredientes locales, lo que permite a esta "hermana pequeña" de El Pimpi original mantener su prestigio.




