Aunque poco conocido, el tren de Cercanías de Málaga a Fuengirola ha sido pionero en Europa en la implementación de tecnologías innovadoras. Desde 2012, se instaló un sistema de frenado generativo en la subestación de tracción de Arroyo de la Miel (La Comba), que aprovecha la energía generada al frenar para devolverla a la subestación eléctrica.
Según datos de Adif, desde su puesta en marcha, la energía recuperada asciende a 6.265.580 kWh, lo que representa un 18,25% de la energía total consumida en la subestación. Este sistema no solo reduce las necesidades energéticas del transporte ferroviario, sino que también permite la devolución de energía a la red de distribución general, disminuyendo así el consumo y las emisiones de dióxido de carbono.
Esta subestación reversible, que permite el paso de corriente continua a corriente alterna, es un proyecto pionero en Europa para sistemas ferroviarios de 3.000 voltios en corriente continua. El proyecto de I+D Inverfer, impulsado por Adif, buscó diseñar e implantar un sistema de recuperación de energía de frenado para reutilizarla, generando ahorro y reduciendo emisiones.
El prototipo se instaló en 2012 en el kilómetro 18,650 de la línea Málaga-Fuengirola. Tras recibir la autorización del Ministerio para la Transición Ecológica, el 1 de noviembre de 2014 se inició la compensación por la devolución de energía a la red. El sistema consiste en un doble convertidor conectado a la catenaria que, al detectar el frenado regenerativo de los trenes, convierte la energía recuperada en corriente alterna de alta calidad para verterla a la red general.
El sistema es transparente en su operación y puede aislarse en caso de avería sin interrumpir el servicio. Además, puede utilizarse en momentos de alta demanda de consumo devolviendo energía a la catenaria y no se ve afectado por cortocircuitos en esta.




