Bodegas de Moriles denuncian su exclusión en la Cata del Vino Montilla-Moriles

Asociaciones del sector vitivinícola critican la ausencia de bodegas de Moriles en la edición de 2026, calificándola de incoherencia.

Imagen genérica de una copa de vino con un viñedo de fondo.
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Imagen genérica de una copa de vino con un viñedo de fondo.

Asociaciones del sector vitivinícola de Moriles han expresado su malestar por la ausencia de bodegas de su municipio en la Cata del Vino Montilla-Moriles 2026, un hecho que consideran sorprendente y poco representativo de la denominación de origen.

La Asociación Cultural Vino en Rama, el Colectivo VitiVinum y la Asociación de Bodegas de Moriles han manifestado públicamente su preocupación. Según un comunicado conjunto, la edición de 2026 de la Cata del Vino Montilla-Moriles no contará con la participación de ninguna bodega de Moriles, a pesar de ser un pilar fundamental de la comarca que da nombre a la Denominación de Origen Protegida (DOP).

"Resulta, cuanto menos sorprendente, que un evento de la relevancia de la 40ª Cata del Vino Montilla-Moriles en su edición de este año 2026 se celebre bajo una representación tan limitada y desequilibrada. Hablar de apenas diez bodegas participantes, de cincuenta y cuatro operadores, no solo evidencia una reducción preocupante en la implicación del sector, sino que pone en entredicho la capacidad del evento para reflejar la verdadera riqueza y diversidad de la Denominación de Origen."

un portavoz de las asociaciones
Las entidades subrayan que la ausencia total de bodegas de Moriles no es un detalle menor, sino una incoherencia que desvirtúa la esencia misma de la cata. Argumentan que la denominación Montilla-Moriles es el resultado de la aportación histórica, cultural y enológica de diversos pueblos, entre los cuales Moriles ocupa un lugar central e irrenunciable. Ignorar a uno de sus pilares ofrece una imagen incompleta y distorsionada de lo que la denominación representa.
Desde una perspectiva de viabilidad institucional y sectorial, la situación es insostenible. Un evento destinado a promocionar el tejido vitivinícola de la zona no puede prescindir de una parte esencial sin erosionar su credibilidad. La falta de equilibrio territorial y de participación socava la legitimidad de la cata como escaparate de la Denominación de Origen, generando dudas tanto entre profesionales como entre el público.
Las asociaciones concluyen que lo que debería ser una celebración de la identidad compartida del vino Montilla-Moriles se ha convertido en un reflejo parcial y empobrecido. Consideran que corregir esta situación es necesario para preservar el prestigio, la coherencia y la vocación integradora que históricamente han dado sentido a este evento.