Los precios de la vivienda, tanto para alquiler como para compra, continúan en ascenso sin señales de desaceleración. En el mercado granadino, la situación ha llegado a un punto en el que el arrendamiento en varias localidades de la provincia iguala o incluso supera los costes de Granada capital, tradicionalmente la zona más cara. Dos municipios, Almuñécar y Armilla, ya se posicionan por encima de la capital en la lista de precios.
Según el Índice Inmobiliario Fotocasa, el precio medio del alquiler por metro cuadrado en Granada capital alcanzó los 10,92 euros en los primeros tres meses de 2026, tras un incremento del 3,8%. Estos valores son muy similares a la media provincial, que se situó en 10,65 euros con una subida del 3,6% en el mismo periodo. Esto implica que alquilar una vivienda de 80 metros cuadrados en la capital costaría aproximadamente 873,60 euros mensuales, mientras que en la provincia el coste sería de unos 852 euros.
La media provincial, que incluye 173 municipios, se equipara a la de la capital debido a la existencia de numerosas localidades con precios muy elevados. Esto indica que no solo el Área Metropolitana, que suele seguir la tendencia de la gran ciudad, presenta costes altos, sino también otras zonas como la Costa Tropical, incluso fuera de la temporada vacacional.
En este contexto, Almuñécar y Armilla destacan por sus precios de alquiler, que superan a los de la capital. En Almuñécar, el metro cuadrado se situó en 11,63 euros de media en el primer trimestre, convirtiéndolo en el municipio más caro. Por su parte, en Armilla, el precio alcanzó los 11,20 euros. Esto significa que una vivienda de 80 metros cuadrados costaría 896 euros en Armilla y hasta 930,40 euros en Almuñécar.
La demanda en Armilla se explica por su proximidad a la capital, servicios como el Metro y el Centro Comercial Nevada Shopping, y buenas conexiones. Sin embargo, la localidad enfrenta un problema estructural de falta de suelo disponible, lo que agota la oferta de viviendas y eleva los precios. En Almuñécar, los altos costes se atribuyen a la gran cantidad de viviendas destinadas al turismo y segundas residencias, así como a la presencia de población extranjera con mayor poder adquisitivo, lo que reduce las oportunidades para los residentes locales.




