Almería, epicentro mundial del yeso más puro gracias a una antigua crisis del Mediterráneo

La provincia andaluza alberga las mayores reservas de yeso de alta calidad, formadas por la evaporación masiva del mar hace millones de años.

Imagen de un cristal de yeso puro, representando los depósitos de Almería.
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Imagen de un cristal de yeso puro, representando los depósitos de Almería.

La provincia de Almería se ha consolidado como un referente global en la extracción de yeso de alta pureza, un fenómeno geológico que se remonta a la drástica evaporación del Mar Mediterráneo hace millones de años.

La excepcional concentración de yeso en Almería, especialmente en áreas como Sorbas y Tabernas, es el resultado de un proceso geológico único. Hace millones de años, el Mediterráneo experimentó una evaporación masiva, dejando tras de sí vastas capas de este mineral en sus cuencas interiores.
Este fenómeno se intensificó durante la Crisis de Salinidad del Messiniense, un periodo en el que el Mediterráneo quedó casi aislado del Atlántico. La evaporación superó el aporte de agua, reduciendo drásticamente el volumen del mar y favoreciendo la precipitación masiva de sales, incluido el yeso.
A diferencia de otras regiones, en Almería este proceso se repitió en múltiples ocasiones, con ciclos de entrada y retirada del mar que generaron capas superpuestas de mineral. Esto dio lugar a depósitos de hasta 100 metros de espesor, lo que explica el volumen extraordinario de yeso presente en la provincia.
Además de su abundancia, el yeso almeriense destaca por su pureza, alcanzando en algunos casos hasta un 94%. Esta alta calidad lo convierte en un material muy eficiente para usos industriales, reduciendo costes en los procesos de transformación y haciéndolo atractivo para sectores como la construcción, el cemento y la agricultura.
Actualmente, Almería es la principal zona extractora de yeso en Europa, aportando alrededor del 70% de la producción nacional. Millones de toneladas se exportan anualmente desde los puertos de Almería, Carboneras y Garrucha a destinos como Estados Unidos y Canadá, consolidando su posición en el mercado internacional. Las reservas actuales garantizan décadas de actividad, con proyecciones de sostenibilidad para generaciones si se mantiene el ritmo de extracción.