La preocupación ha marcado la reunión entre la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero y los consistorios de Martos, Montoro y Porcuna tras conocerse la noticia del cierre de dos de sus centros y el despido de personal. Las administraciones locales han instado a abrir un diálogo urgente con el Patronato de la Fundación para proteger estas instalaciones, consideradas clave para la economía y la vertebración territorial.
Los alcaldes de Martos, Emilio Torres; Porcuna, Miguel Moreno; y la alcaldesa de Montoro, Lola de Amo, junto a concejales y representantes de la Fundación, no han quedado convencidos por las explicaciones ofrecidas. La conclusión de los munícipes es que la falta de claridad ha elevado la inquietud, por lo que se solicita al Patronato –integrado por el Gobierno de España, la Junta de Andalucía, organizaciones agrarias y empresas del sector– una vía de diálogo para salvaguardar estos enclaves.
Según los alcaldes, el cierre se justifica en pérdidas económicas de la Fundación, una argumentación que consideran infundada, especialmente desde Martos. En este sentido, Emilio Torres anunció acciones para proteger las instalaciones marteñas, que se ubican en una zona de protección arqueológica. Se incoará un expediente de protección y se modificarán el PGOU y la ficha urbanística para evitar el cierre y la desaparición de las instalaciones.
Los ayuntamientos de Montoro y Martos ya expresaron su malestar en un comunicado conjunto el pasado 3 de julio. Subrayaron que la decisión de la Fundación supone la desaparición de centros históricos vinculados al sector oleícola andaluz, afectando a territorios cuya identidad y desarrollo están ligados al olivar. Insistieron en que, si bien son conscientes de la autonomía de gestión de la Fundación, una decisión de tal calado debe considerar el papel estratégico de estas instalaciones al servicio del sector y del medio rural, más allá de parámetros internos de funcionamiento o rentabilidad.




