La coyuntura actual, marcada por la subida del precio del gasóleo, está generando una situación crítica para el sector ganadero gallego. Este incremento, que se atribuye a las repercusiones de la guerra en Irán, llega en un momento clave para las explotaciones, ya que coincide con la campaña de ensilado de hierba y la preparación de las tierras para la siembra del maíz forrajero.
A esta problemática se suma la reciente reducción del precio de la leche, fruto de nuevos contratos firmados con la industria. Esta combinación de factores provoca una disminución sustancial de los márgenes de beneficio, poniendo en apuros la viabilidad económica de muchas granjas. Un ganadero de la provincia de Lugo expresó su preocupación, señalando que, aunque el conflicto bélico esté lejos, sus consecuencias se sienten muy de cerca en el día a día del campo.
“"Estamos sufriendo los efectos de una guerra que nos queda lejos, pero nos afecta muy de cerca."
Roberto López, quien gestiona una explotación lechera en el municipio de Lugo, detalla que el coste del combustible ha experimentado una subida del 50% en apenas mes y medio, a pesar de las ayudas gubernamentales. Esta situación es especialmente grave, ya que los tractores consumen una media de 250 litros de gasóleo al día durante estas intensas jornadas de trabajo. El impacto económico es directo y considerable, afectando directamente los ingresos de los productores.
“"Es una inversión importante que va a afectar a nuestros bolsillos. Se van a quedar temblando este mes, porque a todo esto se suma una bajada en el precio de la leche."
A pesar de las dificultades, la actividad agrícola no puede detenerse. La primavera es la época de mayor exigencia para el sector, y las tareas deben realizarse en su debido tiempo, sin posibilidad de aplazamiento. Los ganaderos se ven obligados a asumir estas pérdidas y continuar con su labor, aunque ello suponga un castigo para su economía.




