La Comisión Europea descarta el teletrabajo obligatorio para ahorrar energía

La propuesta inicial de establecer un día de teletrabajo obligatorio fue retirada tras críticas sobre su legalidad y carácter.

Imagen genérica de una persona teletrabajando desde su hogar.
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Imagen genérica de una persona teletrabajando desde su hogar.

La Comisión Europea ha decidido no incluir el teletrabajo obligatorio en sus medidas para afrontar la crisis energética, a pesar de que expertos lo consideran una herramienta útil para reducir el consumo de combustibles fósiles.

La guerra en Ucrania y las tensiones geopolíticas han provocado un incremento de más de 22.000 millones de euros en los costes de importación de combustibles fósiles para los países europeos, según datos de la Comisión Europea. Ante esta situación, el pasado 15 de abril, se propuso la implementación de un día de teletrabajo obligatorio con el objetivo de disminuir el consumo energético.
Sin embargo, el 22 de abril, la medida fue retirada de la propuesta definitiva de la Comisión Europea, después de recibir críticas que cuestionaban su obligatoriedad y su base legal. A pesar de ello, expertos como un catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo (UVigo) y miembro del centro de investigación ECOBAS, señalan el potencial del teletrabajo para el ahorro de fósiles, especialmente en España, donde el consumo está muy ligado al transporte privado.

"El teletrabajo es una medida más; sería bueno para ahorrar en fósiles."

un catedrático de la Universidad de Vigo
El teletrabajo se consolidó de forma generalizada a raíz de la pandemia de la Covid-19, convirtiéndose en un experimento forzado para evitar contagios. Seis años después, muchas empresas mantienen modelos híbridos que combinan el trabajo presencial con la actividad desde el hogar, demostrando su viabilidad.
Una de las principales objeciones al ahorro energético del teletrabajo es el posible aumento del consumo eléctrico en los hogares. No obstante, el experto de la UVigo argumenta que, en un día de teletrabajo, se deja de consumir en el puesto de trabajo y se evita el transporte, que en España está muy vinculado a los combustibles fósiles. La situación varía según el contexto urbano; mientras que en ciudades con amplias redes de transporte público el impacto puede ser menor, en Vigo la dependencia del vehículo privado sigue siendo elevada.
Además, el consumo digital, incluido el uso de la inteligencia artificial, desplaza el gasto energético de la oficina al hogar sin aumentar el consumo global. El experto subraya que un incremento en el consumo doméstico no es tan relevante, ya que la iluminación residencial actual tiene un peso energético reducido. Por lo tanto, el teletrabajo podría ser una opción complementaria dentro de las políticas de ahorro.
Entre las medidas que la Comisión Europea sí ha presentado para que los gobiernos puedan aplicar de forma inmediata y temporal, se encuentran la reducción de impuestos sobre la electricidad, la bajada del precio del transporte público o su gratuidad, y la prohibición de los cortes de suministro en los hogares más vulnerables. También se prevé coordinar las reservas energéticas y anunciar un plan de electrificación antes del verano. El catedrático de la UVigo insiste en que lo más importante es reducir el consumo de petróleo, principalmente en el transporte privado.
A pesar de estas iniciativas, el experto cuestiona la decisión del Gobierno español de reducir la fiscalidad de los carburantes hasta el 10% de IVA, lo que supone un ahorro de hasta 30 céntimos por litro. Esta medida ha sido advertida por la Comisión Europea, que podría iniciar un procedimiento sancionador si no se restablece el tipo del 21%.