Galicia, más vulnerable a la crisis energética por la dependencia del diésel y el coche

El economista Fernando de Llano Paz advierte que la tregua geopolítica no resuelve la fragilidad estructural de la comunidad ante la subida de precios.

Imagen genérica de una manguera de combustible diésel en una gasolinera.
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Imagen genérica de una manguera de combustible diésel en una gasolinera.

Aunque la reapertura de Ormuz y la bajada del crudo alivian la tensión inmediata, el economista Fernando de Llano Paz subraya que Galicia sigue siendo una de las regiones más expuestas a cualquier crisis energética por su fuerte dependencia del coche y del diésel.

La reciente tregua entre Estados Unidos e Irán, junto con la reapertura del estrecho de Ormuz, ha provocado un descenso en el precio del crudo, generando un alivio temporal en los mercados. Sin embargo, el economista Fernando de Llano Paz, doctor internacional en Economía por la Universidad de A Coruña (UDC) y especialista en economía energética, advierte que esta calma es precaria y no resuelve la vulnerabilidad estructural de Galicia. Según De Llano Paz, la comunidad gallega está particularmente expuesta a cualquier crisis energética debido a su dependencia del transporte por carretera, del coche particular y del diésel, lo que se traduce en un impacto más severo en los bolsillos de los ciudadanos y en el coste de las mercancías.

"Galicia se va a ver más afectada por esta guerra que el resto del territorio."

Fernando de Llano Paz · Economista
El experto señala que, a pesar de que Galicia tiene un alto peso de las energías renovables en la generación eléctrica, esta fortaleza no se traduce en una menor dependencia energética global. La electricidad representa solo entre el 20% y el 30% del consumo energético total, mientras que el transporte acapara el 40%. Además, el parque automovilístico gallego es más antiguo y diésel que la media española, lo que agrava la situación ante la subida de los precios del combustible. Esta dependencia es especialmente crítica en el rural, donde el coche no es una opción, sino una necesidad, y los hogares gastan un 25% más en energía que los urbanos.
La crisis no solo afecta al depósito de los vehículos, sino que también se refleja en el encarecimiento de las mercancías y, en última instancia, en la cesta de la compra. De Llano Paz destaca la paradoja de que, a pesar de contar con una refinería (Repsol), Galicia no se beneficia de un abaratamiento del combustible, sino que sufre mayores costes de transporte y una menor competencia en el mercado. La tregua actual, aunque ofrece un respiro, no elimina la fragilidad estructural ni la volatilidad que la situación geopolítica ha puesto de manifiesto, y el economista insiste en la necesidad de acelerar la desconexión de los combustibles fósiles para lograr una economía más estable.

"Somos esclavos del combustible porque no hay alternativas de transporte público, ni otras alternativas de movilidad."

Fernando de Llano Paz · Economista