La UAB desarrolla un sistema de soporte vital para misiones espaciales de larga duración

La Planta Piloto MELiSSA, un laboratorio de la Agencia Espacial Europea, investiga la reutilización de residuos humanos para la supervivencia en el espacio.

Imagen genérica de un laboratorio con reactores y sistemas de soporte vital para misiones espaciales.
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Imagen genérica de un laboratorio con reactores y sistemas de soporte vital para misiones espaciales.

La Planta Piloto MELiSSA, un laboratorio de la Agencia Espacial Europea ubicado en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en Bellaterra, investiga sistemas de soporte vital para misiones espaciales de larga duración, buscando la autosuficiencia de los astronautas.

Este proyecto internacional tiene como objetivo probar e integrar tecnologías que permitan reciclar residuos humanos, como el CO2 o la orina, para transformarlos en oxígeno, agua y alimentos. La iniciativa se inspira en la premisa de películas como Marte, donde la supervivencia depende del ingenio y la capacidad de generar recursos en un entorno hostil.

"Básicamente, es lo que hizo Matt Damon en el cine, en 'Marte', pero en la realidad."

el director de la planta
El sistema ecológico cerrado que se desarrolla busca que los restos generados por la tripulación sirvan para mantenerse con vida, un concepto crucial para misiones de larga distancia y duración. A diferencia de las misiones actuales, como las de la Estación Espacial Internacional o Artemis, donde el oxígeno se transporta y el CO2 se libera, la tecnología MELiSSA apuesta por la reutilización completa de los recursos.
La investigación, que ya acumula treinta años de desarrollo, se centra en el uso de plantas y cianobacterias como la espirulina, capaces de captar el CO2, producir oxígeno y servir como fuente de alimento. Esta aproximación es fundamental para la independencia de la Tierra en viajes de dos o tres años, especialmente en destinos como Marte, donde la autonomía es vital.
La seguridad es una prioridad en cualquier diseño espacial, y todos los materiales deben pasar por estrictos controles para garantizar que las condiciones del espacio no alteren ningún elemento. Un experimento para determinar cómo crece la espirulina en condiciones de radiación y microgravedad está previsto para el 2027 en la Estación Espacial Internacional, fruto de una colaboración con Sener Aeroespacial de Cerdanyola y el Centro Nacional de Microelectrónica.
Más allá de las aplicaciones espaciales, la tecnología MELiSSA también busca salidas terrestres. Ya se están explorando usos para la gestión de CO2 en industrias o para mejorar la eficiencia de edificios. Un ejemplo de aplicación práctica se encuentra en la sede central de la ESA en París, donde la orina se convierte en nitratos para abonar plantas y césped, abriendo la puerta a sistemas más sostenibles en nuestro planeta.