Detectadas las primeras infecciones de mildiu en los viñedos de Montilla-Moriles

El hongo, que causó estragos el año pasado, ha sido confirmado en la zona de la Sierra de Montilla tras las lluvias de abril.

Imagen de una hoja de vid afectada por mildiu, con manchas amarillentas y moho blanco.
IA

Imagen de una hoja de vid afectada por mildiu, con manchas amarillentas y moho blanco.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles ha confirmado la aparición de las primeras manchas de mildiu en los viñedos de la comarca, un hongo que el año pasado redujo la cosecha a la mitad.

Las primeras alertas sobre la presencia de este hongo se registraron el jueves 23 de abril, seguidas de más avisos durante el fin de semana. Tras la recogida de muestras por parte de técnicos de Sanidad Vegetal y su análisis en cámaras de humedad, se ha confirmado la presencia de mildiu en varias de ellas.
Las muestras positivas provienen de los cerros de la Sierra de Montilla, mientras que otras recogidas en los términos municipales de Montilla y La Rambla están a la espera de confirmación. Los expertos han instado a los viticultores a notificar cualquier detección del hongo en sus parcelas.
Según informes del Aula de Viticultura, las precipitaciones del 8 de abril, que alcanzaron hasta 55 litros por metro cuadrado en algunos puntos, propiciaron la infección primaria. Posteriormente, las lluvias del 25 de abril, con entre 14 y 25 litros, terminaron de infectar pámpanos y racimos desprotegidos. Se espera que las nuevas manchas de esta infección secundaria sean visibles alrededor del 4 de mayo, por lo que el Consejo Regulador recomienda tratamientos sistémicos para prevenir una plaga similar a la del año anterior.
El mildiu es una enfermedad fúngica causada por el hongo Plasmopara viticola, que se manifiesta con manchas aceitosas en las hojas, una pelusilla blanca en el envés y puede provocar la caída prematura de hojas, deformación de racimos y pérdida de bayas. Su control requiere medidas preventivas y tratamientos específicos, especialmente en primavera.
Para optimizar la eficacia de los tratamientos y reducir su número, los investigadores emplean modelos matemáticos como el EPI (Estado Potencial de Infección). Gracias a la colaboración de la Escuela de Ingenieros Agrónomos y Montes (Etsiam) de la Universidad de Córdoba, se ha implementado un modelo que analiza las condiciones meteorológicas de octubre a marzo para prever la agresividad del hongo al inicio del ciclo de la vid.